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La hepatitis y su tratamiento nutricional

La hepatitis y su tratamiento nutricional

 

¿Sabés qué la hepatitis puede tener un tratamiento nutricional?

La hepatitis es una inflamación extensa del hígado producida por los virus de la hepatitis A, B, C, D y E. Cada una tiene sus diferentes métodos de transmisión:

  • Hepatitis A y E:  Transmisión vía fecal-oral, es decir, cuando se ingieren alimentos y bebidas contaminados con materia fecal
  • Hepatitis B, C y D: Se transmiten a través de la sangre y fluidos corporales

Los síntomas de esta enfermedad se presentan en cuatro fases:

  1. Primera fase: Durante esta fase se presenta fiebre, dolor articular y artritis. Asimismo, la piel se observa con puntos rojos o rosados y con inflamación en ciertas áreas
  2. Segunda fase: Acá se presenta malestar, fatiga, dolor muscular, falta de apetito, náuseas y vómito
  3. Tercera fase: Luego, se da la ictericia, esto es una pigmentación amarilla en el área blanca de los ojos y la piel
  4. Cuarta fase: Por último, hay una remisión de síntomas de las fases anteriores

Existen diferentes tratamientos nutricionales que se puede dar durante esta enfermedad, los cuales varían según su clasificación, pero algunos de ellos podrían ser:

  • Aumentar la cantidad de calorías consumidas a través de comidas pequeñas y frecuentes
  • Dado que el paciente puede estar sin apetito, ofrecer alimentos favoritos para lograr una mejor ingesta.
  • En caso de elevación del azúcar en sangre, moderar la ingesta de alimentos fuente de carbohidratos, preferir alimentos con carbohidratos complejos como tubérculos, cereales integrales, leguminosas; evitar los carbohidratos simples como azúcar, miel, mermelada, confites, gaseosas, etc
  • Abstenerse del consumo de alcohol
  • Mejorar el consumo de proteína en alimentos como huevo, carnes blancas, lácteos bajos en grasa a tolerancia
  • Consumir frutas y vegetales diariamente, entre ambos grupos de alimentos alcanzar un consumo de 5 porciones al día
  • Evitar alimentos fritos
  • Incluir alimentos fuente de omega 3: pescados grasos como salmón, sardina, trucha, aguacate, aceite de oliva, aceitunas.
  • Valorar el uso de un suplemento nutricional para lograr cubrir las demandas nutricionales, esto por parte de un profesional en nutrición

Si algún paciente presenta retención de líquido ya sea en abdomen o en extremidades, se debe reducir la ingesta de sal y sodio presente en alimentos como embutidos, enlatados, condimentos artificiales, sopas de paquete o de microondas, salsas industrializadas, snacks, entre otros

Por otro lado, es importante recalcar que, en estos casos de retención de líquido, se debe limitar la ingesta de agua, según la indicación de un nutricionista o médico, de lo contrario se puede tomar entre 6-8 vasos de líquido al día.