¿Vale la pena viajar por un evento? El turismo MICE está obligado a demostrarlo

Hoy una reunión puede resolverse con un clic y la inteligencia artificial puede organizar agendas, procesar información y reducir tareas que antes tomaban horas. Entonces, ¿qué sentido tiene tomar un avión, reservar un hotel y desplazarse hasta otro país para sentarse en una sala de reuniones?
La respuesta es incómoda, pero necesaria: viajar por un evento solo tiene sentido si ese encuentro genera algo que no podría lograrse de la misma manera desde una pantalla. Ese es uno de los mayores retos que enfrenta hoy el turismo MICE.
¿Qué es el turismo MICE y por qué está bajo presión?
El turismo MICE reúne los viajes relacionados con reuniones, incentivos, congresos y exposiciones. Durante años, el éxito de estos eventos se ha medido con indicadores relativamente claros, como la cantidad de asistentes, las habitaciones ocupadas, el gasto generado y el movimiento económico.
Pero el contexto cambió. El lema del Día Mundial del Turismo 2026, “Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo”, pone sobre la mesa una transformación que ya está ocurriendo. La tecnología está cambiando cómo escogemos destinos, cómo gestionamos reuniones y cómo construimos experiencias.
Eso obliga a la industria a hacerse una pregunta que antes parecía innecesaria: si podemos reunirnos de manera virtual, ¿por qué deberíamos seguir viajando?
Si una reunión puede hacerse por Zoom, ¿qué justifica el viaje?
El viaje se justifica cuando el encuentro produce valor real. Ese valor puede aparecer en forma de conocimiento, conexiones, oportunidades, colaboración, innovación o relaciones que continúan mucho después de terminado el evento.
Los datos muestran que los viajes de negocios no están desapareciendo. La Global Business Travel Association proyecta que el gasto mundial en viajes de negocios alcanzará US$1,71 billones en 2026, mientras el volumen llegará aproximadamente a 1.840 millones de viajes.
El gasto crecería un 7,2 %, mientras que la cantidad de viajes aumentaría alrededor de un 1,3 %. Más allá de la diferencia entre ambas cifras, el dato plantea algo importante: los desplazamientos siguen teniendo peso dentro de la economía global, pero cada viaje necesita demostrar para qué existe.
Llenar un salón ya no es suficiente
Un evento lleno no necesariamente es un evento exitoso. Puede tener cientos de asistentes, ocupar hoteles y generar movimiento económico durante unos días, pero si después no queda nada, ¿cuál fue realmente su impacto?
El turismo MICE tiene la capacidad de hacer mucho más. Puede conectar empresas, generar oportunidades para proveedores, movilizar conocimiento, abrir nuevas conversaciones entre sectores, impulsar innovación y dejar capacidades instaladas en el destino.
La International Congress and Convention Association (ICCA) analizó 12.438 reuniones internacionales de asociaciones realizadas durante 2025 y destaca precisamente el papel que estos encuentros pueden tener como catalizadores del intercambio de conocimiento, la articulación y el legado.
Esa palabra —legado— debería importar mucho más. Un evento no debería medirse únicamente por lo que sucede durante tres días, sino también por lo que sigue ocurriendo cuando las luces se apagan.
La inteligencia artificial hace mejores eventos, pero no mejores encuentros
La inteligencia artificial puede hacer un evento más eficiente. Puede agilizar procesos, analizar información, mejorar la experiencia operativa y reducir tiempos, pero eficiencia no significa necesariamente conexión.
Un algoritmo puede recomendar qué sesión visitar o sugerir a qué persona conocer, pero la tecnología no garantiza que surja una conversación valiosa, una alianza, una idea o una relación profesional.
Naciones Unidas plantea que la innovación turística debe mantenerse abierta, inclusiva y humana. Dentro del turismo MICE, eso implica algo fundamental: la tecnología debería mejorar el encuentro, no sustituir aquello que hace valioso encontrarse.
Si la inteligencia artificial puede resolver buena parte de lo operativo, entonces el componente humano se vuelve todavía más importante.
¿Y si estamos midiendo mal el éxito de los eventos?
Durante mucho tiempo, el éxito se ha medido en volumen: más asistentes, más habitaciones, más consumo y más desplazamientos. Pero el futuro del turismo MICE probablemente necesite otras preguntas.
¿Qué conocimiento se compartió? ¿Qué empresas se conectaron? ¿Qué proveedores encontraron oportunidades? ¿Qué capacidades quedaron en el destino? ¿Qué relaciones continuaron después? ¿Qué cambió gracias al evento?
Medir únicamente asistencia puede ser cómodo. Medir impacto exige mucho más, y precisamente ahí se encuentra una de las transformaciones más importantes de la industria.
La sostenibilidad ya no puede ser decoración
Hablar de sostenibilidad en un evento ya no debería significar colocar un mensaje ambiental en el programa. La sostenibilidad tiene que demostrarse.
ICCA y Destination Canada reportaron que el 66 % de las asociaciones internacionales considera la sostenibilidad muy o extremadamente importante. El interés existe, pero el reto está en convertirlo en evidencia.
Diseñar un evento responsable implica tomar decisiones sobre movilidad, proveedores, alimentación, residuos, uso de recursos y relación con el destino. También implica medir, porque decir que un evento es sostenible es sencillo; demostrarlo es otra historia.
¿Puede Costa Rica competir más allá de sus paisajes?
Costa Rica tiene una oportunidad importante dentro del turismo MICE, pero competir únicamente con infraestructura sería quedarse corto. Un centro de convenciones por sí solo no construye una experiencia memorable.
El verdadero potencial aparece cuando un evento logra conectar conocimiento, sostenibilidad, gastronomía, innovación, cultura, talento y territorio. Ahí es donde un destino puede diferenciarse.
Una persona que visita Costa Rica por un congreso no vive únicamente lo que ocurre dentro del recinto. También come, se moviliza, conoce personas, descubre productos, observa la cultura, interactúa con el territorio y construye una percepción del país.
El turismo MICE puede convertirse entonces en algo mucho más amplio que organizar eventos. Puede funcionar como una plataforma para conectar sectores y generar oportunidades alrededor del destino.
Entonces, ¿todavía vale la pena viajar por un evento?
Sí, pero ya no basta con reunir personas. Viajar sigue teniendo sentido cuando el encuentro genera conocimiento, relaciones, oportunidades, innovación y transformación.
En un mundo donde gran parte de la información puede compartirse de manera virtual, viajar únicamente para escuchar una presentación resulta cada vez más difícil de justificar. El valor está en aquello que no sucede igual detrás de una pantalla: las conversaciones inesperadas, las relaciones que nacen, el intercambio de experiencias, la conexión con el destino y las oportunidades que aparecen.
Ese debería ser el nuevo estándar. El futuro del turismo MICE no debería depender únicamente de atraer más eventos, sino de diseñar encuentros que tengan una razón clara para existir de manera presencial.
El verdadero problema no es si dejamos de viajar
El Día Mundial del Turismo 2026 plantea una conversación sobre tecnología e inteligencia artificial, pero para la industria MICE hay una pregunta todavía más profunda.
El problema no es si las personas dejarán de viajar. El problema es qué tan relevante seguirá siendo viajar si los eventos no evolucionan.
La industria no necesita únicamente más reuniones, congresos o exposiciones. Necesita encuentros que generen conocimiento, conexión, oportunidades y transformación.
Reunir personas puede ser relativamente fácil. Hacer que algo importante ocurra porque esas personas decidieron reunirse es donde comienza el verdadero valor.
Preguntas frecuentes sobre turismo MICE
¿Qué significa turismo MICE?
El turismo MICE comprende los viajes relacionados con reuniones, incentivos, congresos y exposiciones. La sigla proviene de Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions.
¿Por qué sigue siendo importante el turismo MICE?
El turismo MICE puede movilizar conocimiento, generar relaciones profesionales, abrir oportunidades para proveedores y producir actividad económica en los destinos.
¿La inteligencia artificial puede reemplazar los eventos presenciales?
La inteligencia artificial puede mejorar procesos y hacer más eficiente un evento, pero no sustituye necesariamente las relaciones, conversaciones y conexiones humanas que pueden surgir presencialmente.
¿Qué debería dejar un evento MICE?
Además del impacto económico inmediato, un evento puede dejar conocimiento, conexiones, oportunidades, innovación y capacidades que continúen después de terminado.
¿Qué relación existe entre turismo MICE y sostenibilidad?
La sostenibilidad puede integrarse desde el diseño del evento mediante decisiones sobre movilidad, proveedores, alimentación, residuos y medición de impacto.
¿Qué oportunidad tiene Costa Rica en turismo MICE?
Costa Rica puede fortalecer su propuesta integrando eventos con sostenibilidad, gastronomía, cultura, innovación, talento y territorio.