El arte de crear experiencias: gastronomía, innovación y liderazgo

Observatorio de Negocios | Temporada 9, episodio 1. Fecha: 24 de setiembre de 2026. Invitados: Chef José Andrés Cordero y Sommelier Tomás Ceriani, Restaurante Isolina.

El arte de crear experiencias: gastronomía, innovación y liderazgo

 

Una buena comida puede sorprender. Una gran experiencia gastronómica puede hacer que alguien quiera volver.

La diferencia no está únicamente en lo que llega a la mesa. También está en cómo recibe el equipo al cliente, el ambiente, la atención y la conexión que se construye durante la visita.

Ese fue el punto de partida de la conversación con el chef José Andrés Cordero y el sommelier Tomás Ceriani, del Restaurante Isolina, invitados del primer episodio de la novena temporada de Observatorio de Negocios, de la Facultad de Ciencias Empresariales y Hospitalidad de la Universidad Latina de Costa Rica.

Durante el episodio, ambos profesionales compartieron una idea que atraviesa toda la industria: cocina, sala, barra, liderazgo e innovación necesitan trabajar juntas para crear algo que el cliente recuerde.

¿Qué convierte una comida en una experiencia gastronómica memorable?

Una experiencia gastronómica memorable se construye cuando comida, servicio, ambiente y hospitalidad funcionan como partes de una misma propuesta.

Para Cordero y Ceriani, el restaurante no puede analizarse únicamente desde la cocina.

La experiencia comienza desde que el cliente llega y continúa en cada interacción: cómo lo reciben, qué le recomiendan, cómo responden a sus preferencias y qué tan cómodo se siente durante la visita.

Ceriani lo resume así:

“Entre cocina, sala y barra nos compenetramos en darle al cliente no una comida, no una bebida, sino una experiencia completa”.

Esa visión requiere coordinación constante.

Un plato puede estar perfectamente ejecutado, pero si el servicio no acompaña la propuesta, la experiencia puede sentirse incompleta.

La hospitalidad, entonces, no pertenece a una sola persona. Se construye en equipo.

Isolina: evolucionar sin perder aquello que lo hace reconocible

Isolina ha transformado su propuesta para ofrecer un ambiente más cercano y relajado, donde compartir platos y disfrutar entre amigos forma parte de la experiencia.

Evolucionar, sin embargo, no significa cambiar por cambiar.

Implica entender qué buscan los clientes, revisar qué puede mejorarse y encontrar nuevas maneras de sorprender sin perder la identidad del restaurante.

Para Cordero, hablar abiertamente sobre los retos y aprender de lo que sucede en cada servicio ha sido clave para fortalecer la relación entre los equipos.

Esa comunicación también puede influir en uno de los objetivos más importantes de cualquier negocio gastronómico: conseguir que una persona encuentre razones para regresar.

Innovar no significa cambiarlo todo

La innovación gastronómica puede aparecer en un nuevo plato, un cóctel, una combinación de sabores o simplemente en una manera diferente de presentar algo conocido.

Para Ceriani, la curiosidad tiene un papel fundamental.

Una frase resume parte de esa filosofía:

“La felicidad está en un nuevo sabor de helado”.

La idea parece sencilla, pero representa algo más amplio.

Una experiencia puede sorprender cuando invita al cliente a descubrir algo que no esperaba.

La creatividad, sin embargo, necesita criterio.

Innovar no significa llenar una carta de novedades ni abandonar aquello que define al restaurante. Significa encontrar nuevas posibilidades sin perder coherencia con la propuesta.

El liderazgo en gastronomía también ocurre fuera de la cocina

El liderazgo en gastronomía no se limita a dirigir un equipo o tomar decisiones durante el servicio.

También aparece en la manera de escuchar, comunicar y acompañar a otras personas.

Cordero destaca la importancia de trabajar con profesionales que tengan actitud y deseo de superación.

Ceriani, por su parte, pone énfasis en la empatía y la hospitalidad.

Ambas perspectivas apuntan a una misma idea: el conocimiento técnico es indispensable, pero por sí solo no garantiza una buena experiencia.

Un equipo puede dominar productos, recetas y técnicas. Pero también necesita saber comunicarse y entender lo que el cliente necesita.

Recomendar no es imponer: es saber escuchar

Uno de los puntos más interesantes de la conversación aparece cuando el servicio deja de entenderse como una simple ejecución de tareas.

Un buen profesional no busca imponer una elección.

Busca comprender al cliente.

Eso requiere conocer los productos, interpretar preferencias y utilizar ese conocimiento para orientar.

La recomendación funciona mejor cuando nace de la empatía y no de la presión.

Ceriani destaca que las personas no salen a comer únicamente por la comida. También buscan disfrutar del ambiente y vivir una experiencia sin tener que resolver cada detalle por sí mismas.

Ahí el servicio adquiere otro significado.

Escuchar.
Orientar.
Generar confianza.
Y conseguir que una persona se sienta cómoda explorando algo nuevo.

¿Por qué algunas personas regresan una y otra vez a un restaurante?

Un cliente puede regresar por un plato, pero también por la manera en que se sintió durante la visita.

El ambiente, la atención, la conversación y la posibilidad de descubrir sabores forman parte de esa decisión.

Por eso, para Cordero y Ceriani, el trabajo no termina cuando el plato sale de la cocina.

La experiencia continúa en cada interacción.

Cuando cocina, sala y barra entienden esa relación, el restaurante deja de ser únicamente un lugar donde comer.

Se convierte en un lugar al que vale la pena volver.

Aprender también significa equivocarse

Para quienes están comenzando su camino profesional en gastronomía y hospitalidad, ambos invitados coinciden en la importancia de mantener la curiosidad.

Aprender de los errores.
Fortalecer las bases.
Preguntar.
Observar.
Confiar en las decisiones.
Y estar dispuestos a aprovechar nuevas oportunidades.

La industria exige conocimientos técnicos, pero también capacidad de adaptación, comunicación y trabajo en equipo.

No existe una única ruta profesional.

Parte del proceso consiste en descubrir qué camino hace sentido para cada persona y continuar aprendiendo mientras se avanza.

La técnica importa, pero las personas construyen la experiencia

La conversación con José Andrés Cordero y Tomás Ceriani deja una conclusión clara: la excelencia gastronómica no depende de un único elemento.

Surge cuando calidad, innovación, liderazgo, servicio y hospitalidad trabajan juntas.

Para quienes desean desarrollarse profesionalmente en esta industria, dominar las técnicas es esencial.

Pero también lo es aprender a escuchar, comunicar, trabajar con otras personas y comprender que cada cliente vive el restaurante de manera diferente.

Porque una experiencia memorable no depende únicamente de lo que llega a la mesa.

También depende de todo lo que ocurre alrededor de ella y, especialmente, de cómo hacemos sentir a quien decide sentarse.

Preguntas frecuentes sobre experiencia gastronómica y hospitalidad

¿Qué es una experiencia gastronómica?

Una experiencia gastronómica integra alimentos, bebidas, servicio, ambiente y atención para construir una vivencia completa alrededor de una comida.

¿Por qué la hospitalidad es importante en un restaurante?

La hospitalidad ayuda a que el cliente se sienta escuchado, orientado y cómodo durante su visita. El servicio puede influir tanto como la comida en la percepción final.

¿Qué papel tiene la innovación en gastronomía?

La innovación permite explorar nuevos platos, sabores y combinaciones sin necesariamente abandonar la identidad del restaurante.

¿Qué habilidades necesita un profesional de gastronomía?

Además del conocimiento técnico, la conversación destaca habilidades como comunicación, empatía, trabajo en equipo, curiosidad y disposición para aprender.

¿Qué relación existe entre liderazgo y experiencia del cliente?

El liderazgo influye en la coordinación del equipo, la comunicación y la calidad del servicio. Un equipo alineado puede ofrecer una experiencia más coherente al cliente.

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