No necesitás convertirte en gerente para convertirte en líder

Vivimos en un mundo en el que hemos crecido pensando que la gerencia y el liderazgo están unidos. Muchas veces creemos que ser gerente y ejercer el liderazgo ocurre únicamente dentro de las cuatro paredes de una empresa.
A lo largo de mi carrera, le he preguntado a muchas personas si se consideran líderes, y me han sorprendido sus respuestas. Las personas reconocen que el liderazgo no está atado a los límites de un espacio específico. Podés ejercerlo en la universidad, en tu casa, en la crianza, en tu comunidad, en la calle o en un ambiente de oficina.
El liderazgo va mucho más allá de las cuatro paredes de una empresa.
Liderazgo y gerencia no son lo mismo
Creo que todavía existe una interpretación equivocada de lo que realmente significa el liderazgo. Esta es una de las conversaciones que debemos empezar a tener, particularmente con la juventud que está iniciando su carrera laboral.
Necesitamos entender cómo desarrollar tanto las habilidades de liderazgo como las habilidades gerenciales, porque ambas siguen caminos diferentes.
El liderazgo está conectado con la forma en que interactuamos con las personas. ¿Cómo somos capaces de inspirar a otras personas? ¿Cómo podemos crear un objetivo común, una perspectiva compartida y una dirección que podamos seguir en conjunto?
Quienes ejercen el liderazgo inspiran, transforman e influyen de manera positiva en la forma en que suceden las cosas. Eso no significa necesariamente que tengan un conocimiento profundo del negocio. Es ahí donde entra la gerencia.
Tenés que desarrollar tus habilidades gerenciales para entender cómo funciona el negocio, quiénes son las partes interesadas, cómo se conecta todo y cómo tu parte de la organización contribuye a algo más grande.
La mayoría de las veces, comenzás en la gerencia de un área específica de la empresa. Con el tiempo, tu rol puede ampliarse y también puede crecer tu comprensión del negocio como un todo.
Más adelante, podrías asumir la dirección ejecutiva o participar en una junta directiva, aportando una visión más estratégica sobre hacia dónde va el negocio.
Por eso creo firmemente que necesitamos entender mejor la diferencia entre gerencia y liderazgo, y encontrar mejores formas de acompañar a las personas para que fortalezcan su capacidad de liderar a lo largo de sus vidas.
El liderazgo es un estilo de vida
El liderazgo tiene que ver con la forma en que te conectás con las personas en cada etapa de tu vida y en los diferentes espacios en los que interactuás durante el día.
Cuando les pregunto a las personas qué significa para ellas el liderazgo, siempre lo describen utilizando características y cualidades humanas. Mencionan cualidades con las que nacemos, pero que, aun así, necesitan desarrollarse.
Para mí existe una diferencia importante entre aprender y desarrollar. Aprender puede ser relativamente rápido: podés llevar un curso intensivo o conectarte a internet y adquirir nuevos conocimientos.
Desarrollarse toma más tiempo. Implica prueba y error: probar nuevas teorías, experimentar y ver cómo funcionan las cosas.
También significa fracasar, levantarse nuevamente y seguir adelante. Por eso, el liderazgo se desarrolla con el tiempo.
El liderazgo comienza con el autoconocimiento
El desarrollo del liderazgo pasa por diferentes etapas, y creo que comienza con el autoconocimiento y el autoliderazgo.
Se trata de entender cómo te conducís: reconocer tu personalidad, tus debilidades, tus limitaciones y también tus fortalezas. Implica aprender a trabajar con todo eso y reconocer hasta dónde podés llegar.
Antes de poder liderar a otras personas, tenemos que desarrollar el liderazgo en nuestra propia vida. Necesitamos entender cómo la manejamos.
¿Cómo tomamos decisiones? ¿Cómo reaccionamos cuando las cosas se vuelven difíciles? ¿Qué tan coherentes somos con las decisiones que tomamos?
Para mí, el estilo de liderazgo está profundamente conectado con la toma de decisiones y con la coherencia al actuar. Ese es el primer paso en el desarrollo del liderazgo y es también un estilo de vida.
El camino del liderazgo se construye paso a paso
Podés comenzar con el autoconocimiento y el autoliderazgo y, con el tiempo, llegar al liderazgo empresarial o incluso al liderazgo social, donde tus acciones pueden generar un impacto en grupos de personas mucho más grandes.
Ese es un camino que recorremos paso a paso. Podrían darte la oportunidad de gestionar un equipo específico y, en ese momento, tendrías que aprender cómo influir en él.
Más adelante, podrías asumir la gerencia de una organización y necesitarías construir conexiones entre diferentes grupos de personas.
En algún momento, podrías representar a una empresa en un país o asumir un rol regional. Entonces, las diferencias culturales pasarían a formar parte de la ecuación.
Distintas personalidades, contextos, expectativas y formas de trabajar se convertirían en parte de tu realidad.
Más adelante, podrías tener la oportunidad de asumir un rol global.
En ese nivel, tendrías que mirar al mundo y entender cómo se conectan diferentes culturas y sociedades.
Eso es lo que hace que el camino del liderazgo sea tan interesante.
El liderazgo no es un título
Durante mucho tiempo hemos conectado el liderazgo con la gerencia. Hemos asumido que se define por un título.
Pero asumir un cargo gerencial no te convierte automáticamente en una persona capaz de inspirar e influir positivamente en otras.
El liderazgo se trata de personas, de cultura, de conexiones, de transformar y, como objetivo primordial, de inspirar.
Al final, se trata de construir un mundo mejor, aunque sea el que está a tu alcance, dentro de tu propio entorno.
No tenés que esperar a que alguien te dé una posición gerencial para ejercer el liderazgo.
El liderazgo comienza mucho antes. El liderazgo comienza con vos.
Por el profesor Ariel Vargas.