Aprendé a manejar el estrés durante tu carrera universitaria

Aprendé a manejar el estrés durante tu carrera universitaria

Aprendé a manejar el estrés durante tu carrera universitaria

 

Estudiar una carrera universitaria es una experiencia enriquecedora, apasionante e inolvidable, pero también puede ser muy estresante. Asumir nuevas exigencias académicas, adaptarse a un campus distinto, establecer relaciones con nuevos compañeros o profesores, los exámenes, las prácticas y la incertidumbre de encontrar trabajo, suelen agregar estrés a nuestra vida estudiantil.

Aunque generalmente los estudiantes se adaptan con facilidad a los cambios de la vida universitaria; los momentos de estrés pueden tener consecuencias en nuestro rendimiento académico e, incluso, en nuestra salud.

Aprender a manejar de forma activa y eficaz las situaciones estresantes de la vida universitaria, no sólo mejorará nuestro estado de ánimo, sino también nuestra productividad y creatividad.

Controlar el estrés

Estrés significa tensión o presión. Cuando valoramos una situación como difícil, nuestro estado fisiológico, mental y emocional se altera. El pulso acelerado, problemas digestivos, malos hábitos de alimentación o descanso, consumo de alcohol, inseguridad, problemas de concentración, irritabilidad y tristeza son algunos de los síntomas típicos del estrés.

Estos cambios preparan a nuestro organismo para responder a esas circunstancias; sin embargo, dejan de ser favorables, si la respuesta de alarma es demasiado intensa o duradera. El problema se agrava cuando, para huir de emociones desagradables, recurrimos a conductas perjudiciales o consumo de sustancias nocivas.

Para evitar que el llamado estrés académico termine reprobándonos.

  • Tomar conciencia de nuestras sensaciones, pensamientos y emociones para saber reconocer los indicadores de estrés y aplicar estrategias que impidan que se disparen a niveles perjudiciales.
  • Organizar nuestro tiempo de estudio, dejando espacio al descanso y nuestras necesidades físicas, mentales y emocionales.
  • Comer de forma equilibrada y toma suficiente líquidos y fluidos, sin abusar del café, sustancias tóxicas o psicofármacos.
  • No estudiar más allá de nuestros límites normales de concentración. Períodos de estudio cortos y regulares son más productivos que una larga sesión.
  • Relajar la tensión muscular: Hacer deporte, dar un paseo, aprender ejercicios de relajación y respiración profunda, puede ayudarnos a recuperar energía.
  • Evitar errores de pensamiento. Sacar conclusiones sin evidencia, hacer generalizaciones excesivas o pensar de forma absolutista nos hace exagerar la amenaza de la situación y aumentar la preocupación; evitar estos pensamientos nos ayuda a responder con eficacia ante el estrés.

FUENTE: UNESCO, Facultat de Psicología, Univesitat de València.