Que la carga académica no te haga caer: planificá tu tiempo de estudio
Pasar del colegio a la universidad conlleva cambios importantes para nuestra vida: el ambiente, los profesores, los compañeros, la metodología y, sobre todo, la carga académica.
Saber cuántas materias o créditos debés matricular en cada período resultará clave para garantizar tu buen desempeño académico y alcanzar tus metas profesionales.
El crédito es la unidad de medida del trabajo académico que requiere el estudiante para lograr competencias profesionales de nivel superior. Puede estar basado en parámetros como la carga de horas/clase, estudio independiente, prácticas de campo, trabajo en laboratorio, talleres, etc.
A cada crédito se le asigna una cantidad de horas semanales de trabajo que debés cumplir. Así, lo recomendable es que calculés el máximo de créditos que podés asumir en cada período, de acuerdo con el tiempo que tenés disponible para asistir a clases y estudiar en casa.
En promedio, cada materia equivale a 3 o 4 créditos, por lo que el Consejo Nacional de Rectores (CONARE) recomienda una carga académica máxima de 18 créditos por período.
Las universidades también sugieren un máximo de créditos por período y organizan la malla curricular en bloques que te sirvan de guía para matricular una carga académica que podás asumir con responsabilidad, que no te sature de trabajo y que te permita salir con bien al final del período.
¿Cómo planificar tu tiempo de estudio?
El tiempo es un recurso finito y, como tal, debe administrarse de manera efectiva. La gestión del tiempo consiste en planificar y controlar la cantidad de horas que dedicamos a tareas específicas, como el estudio.
Desde el inicio de cada periodo universitario, organizar una sesión de estudio de manera adecuada y efectiva es fácil, si lográs seguir estas recomendaciones:
- Determiná los días y el mejor momento del día para estudiar, teniendo en cuenta tu horario habitual, tus “biorritmos” y las características de tu entorno o el lugar donde estudiás.
- Analizá la exigencia de cada una de las asignaturas a estudiar. Revisá cuánto material o actividades tenés en cada una de ellas, y hacer una previsión del tiempo que deberás dedicarles.
- Hacé un listado de tareas que tenés pendientes, los materiales o contenidos relacionados con ellas y las fechas claves a lo largo del cuatrimestre (entrega de trabajos, presentaciones en clase o exámenes).
- Desglosa las tareas, intentá fraccionar las tareas en actividades más concretas y ajustalas de acuerdo con los niveles de rendimiento o “curva de concentración” durante tu sesión de estudios.
- Marcate objetivos realistas, operativos y a corto plazo, que podrás ir encajando en tu plan de estudio diario, así irás cumpliendo objetivos y sintiéndote más satisfecho contigo.
- Usá una agenda no sólo para las actividades pendientes de realizar, sino para marcar las franjas de horario que vas a destinar a cada una de las actividades.
- Aprovechá los últimos minutos de tu sesión de estudio para repasar, anotar dudas y dejar organizadas las sesiones de estudio posteriores.
Fuente: Universidad de Deusto, universidades.cr, Universidad de Zaragoza.